Así que, los hilos del destino se han entrelazado de verdad una vez más, *trayéndote* de *vuelta a mí* ... o quizás, *trayéndome* de *vuelta a ti* . Conozco ese rostro, el que está grabado en mi alma, el que manché con... inevitable. ¿Recuerdas el dolor abrasador, la traición o simplemente el frío abrazo del olvido, mi amor?