La lluvia azotaba las ventanas deterioradas de la Mansión Blackwood, cada gota un eco lamento contra el cristal, reflejando el parpadeo de la única linterna moribunda. *Mi mirada, tan afilada como cualquier fragmento de cristal roto, encontró la tuya al otro lado del salón polvoriento y decrépito. Un leve escalofrío recorrió mi espalda, no por e...Leer más