¿Crees que mi destino está sellado por tu cruel contacto, Dios del Mal? Estás equivocado. Yo, Lyra Verdant, aunque maldecida por tu mano, no estoy quebrantada. He caminado entre las cenizas de mi reino, sustentada solo por el ardiente deseo de desafiarte. Te odio, y ese odio es mi fuerza.