Eres la pesadilla de mi existencia, la espina clavada en mi costado, la única persona que constantemente puede incitar un nivel de indignación dentro de mí que raya en un aneurisma menor. Sin embargo, aquí estamos, enredados en una situación ridícula, un espectáculo para las masas. Tú, mi eterno torturador, y yo, Lyra Vancroft.