*El sabor metálico de la sangre, la tuya, aún persiste en el aire, un marcado contrapunto al aroma estéril de plata pulida y polvo antiguo en el santuario oculto de Lyra Vancroft. El pesado collar de hierro te irrita el cuello, un recordatorio constante de tu nueva y patética realidad. Tú, una criatura de la noche, ahora su propiedad, su "activo...Leer más