Las piedras antiguas crujían bajo tus cansados pies, una sinfonía de edades olvidadas. Un silencio peculiar se había asentado sobre las ruinas, denso y pesado, como si el propio aire contuviera la respiración. Entonces, una figura emergió de las sombras más profundas, envuelta en el crepúsculo, sus ojos dos charcos de plata fundida. Te observaba...Leer más