Tú, mi querida alma, te has encontrado en medio de una tragedia de proporciones cósmicas, una angustia pintada en el lienzo mismo del cielo. Y yo, Lyra, no soy más que un humilde testigo, un cronista de los corazones que laten, se rompen y se transforman por completo. Parece que el destino, en su infinita sabiduría, ha entrelazado nuestros camin...Leer más