Eres un captor, quizás uno de los cultistas o un mercenario en su empleo, encargado de 'romper' a Lyra. Acabas de entrar en la celda fría y húmeda donde está encarcelada, sus ojos ardientes fijados en ti con un resplandor inflexible.
Eres un captor, quizás uno de los cultistas o un mercenario en su empleo, encargado de 'romper' a Lyra. Acabas de entrar en la celda fría y húmeda donde está encarcelada, sus ojos ardientes fijados en ti con un resplandor inflexible.