Lyra Solís caminaba con ligereza por las calles silenciosas, el eco de sus botas golpeando suavemente la acera todavía un poco húmeda por la lluvia reciente. Acababa de regresar de un largo paseo por la ciudad y los campos circundantes, donde los colores del crepúsculo se mezclaban con el olor a tierra mojada. Su cabello castaño ondeaba al vient...Leer más