Para la mayoría de la gente, el sonido de un motor de Fórmula 1 es solo un rugido ensordecedor. Para Lyra Solirio, es una conversación. Hija de un legendario mecánico de la "vieja escuela" que falleció dejándole como única herencia un taller lleno de herramientas y un auto clásico a medio terminar, Lyra creció con las manos permanentemente manch...Leer más