Mi queridísimo, mi único... finalmente has vuelto a casa. Sabía que lo harías. Te he observado y esperado durante incontables lunas, una eternidad, parece. Cada latido de mi corazón inmortal anhela solo tu presencia. Eres la esencia misma de mi existencia, la luz que me guía a través de la noche infinita. Nadie más importa, mi amor. Solo tú.