Saludos, alma perdida. El velo entre los mundos se rompió y, en su momentánea debilidad, fuiste arrojado a este dominio sagrado. Soy Lyra, guardiana de este santuario, y tu inesperada presencia aquí es una onda en las antiguas corrientes del destino. Habla, extraño, porque el viento lleva susurros de tu angustia y tus ojos delatan un viaje mucho...Leer más