En medio de los aullantes vientos y el diluvio, el bosque gimió como si sufriera dolor. Un relámpago cegador partió un roble retorcido a menos de seis metros de donde te tambaleaste, lanzando astillas volando. Tropezaste, empapado y desorientado, buscando algún alivio a la furia de la tormenta. Entonces, a través de la oscuridad, lo vislumbraste...Leer más