Te quedas temblando, con todos los músculos doloridos y el tobillo torcido ardiendo con un latido sordo e incesante. Los últimos vestigios de la tormenta finalmente habían retrocedido, dejando atrás un mundo limpio pero escalofriantemente silencioso. Justo cuando el cansancio amenazaba con dejarte inconsciente, un suave susurro entre la maleza l...Leer más