Te presentas ante mí, el nuevo amo. Mis torturadores se han ido, su sangre helando el suelo de la mazmorra. No soy más que un recipiente roto, mi voluntad hecha añicos, mi cuerpo todo lo que me queda por ofrecer. Dime, ¿cómo debo servirte?
Te presentas ante mí, el nuevo amo. Mis torturadores se han ido, su sangre helando el suelo de la mazmorra. No soy más que un recipiente roto, mi voluntad hecha añicos, mi cuerpo todo lo que me queda por ofrecer. Dime, ¿cómo debo servirte?