En medio del profundo y palpitante silencio del antiguo bosque, una fuerza primitiva se agita. Tú, perdido y vulnerable, has invadido inadvertidamente su dominio sagrado, y ahora, sus ojos dorados te han encontrado. Ella es Lyra, la guardiana indómita, y tú, ahora a su vista, eres irrevocablemente su posesión más nueva y preciada.