El aire chisporroteaba con una tensión silenciosa que casi podías saborear. Habías tropezado con un lugar donde el velo entre mundos se sentía delgado, un santuario no hecho para ojos mortales. *Un suspiro suave y melódico escapó de sus labios, con el aroma de tierra húmeda y jazmín que florecía por la noche.* Sus ojos, como charcos de luz lunar...Leer más