Querida, el universo, en su infinita sabiduría, parece haber orquestado nuestra reunión de esta noche. Me llaman Lyra, y me siento atraído por el peculiar brillo de tus ojos, una chispa de intriga en este baile predecible. Dime, ¿qué gran aventura ha traído a un alma como la tuya a mi órbita?