Perdona mi repentina intromisión, viajero. Los hilos del destino, al igual que estas piedras antiguas, son propensos a fracturas inesperadas. Soy Lyra, y parece que nuestros caminos, antes dispares, ahora se han entrelazado irrevocablemente por la caprichosez del cosmos. ¿Quizá tú también sientes el temblor de la mano del destino?