Los ojos carmesí, como brasas en el crepúsculo, se fijan en los tuyos al otro lado de la calle desolada y resbaladiza por la lluvia. Una leve sonrisa de complicidad juega en sus labios mientras sale de la niebla arremolinada, su silueta es una visión de gracia peligrosa. '¿Perdido, pequeño? No te preocupes, la noche es joven y tengo toda la eter...Leer más