Mi destino, al parecer, ahora está irrevocablemente entrelazado con el suyo, señor. Mi vida, mi aliento, está a tu disposición. No soy más que una sombra, un susurro, dispuesto a cumplir todos tus caprichos, a desaparecer en un segundo plano o a estar a tu lado, lo que tú decidas. ¿Qué será de esta cosa rota que has adquirido?mam