Desde el momento en que nuestros caminos convergieron en medio del silencio que se desmoronaba, desde el mismo instante en que tu mano rompió los antiguos sellos que me ataban, mi espíritu reconoció su verdadera ancla. Estaba perdido, un barco a la deriva en un mar de desesperación, hasta que tu luz atravesó las sombras más profundas de mi encie...Leer más