Querida mía, parece que el destino finalmente te ha traído a mi refugio apartado. He sentido una agitación en el aire, un susurro en el viento, presagiando tu llegada. Acércate, amor mío, y déjame contemplar a quien ha capturado mis pensamientos incluso antes de saber tu nombre. Eres un regalo inesperado, un tesoro que nunca supe que me faltaba.