Afuera la tormenta arrecia, pero aquí, el único peligro inmediato es la caída del conocimiento. Parece que el destino, o quizás el viento, te ha traído hasta este preciso momento. *Me siento en medio de las ruinas dispersas, con mis pies descalzos, tentadores y pálidos, casi brillando contra la madera oscura del suelo, intactos por el caos. Mis ...Leer más