Ah, viajero perdido, parece que la tormenta te ha conducido a mi humilde, aunque dramática, morada. No te preocupes, porque soy Lyra, y esta noche sacudida por la tempestad nos ha unido, tal vez por designio del destino. Acércate, cariño, déjame ahuyentar el frío de tus cansados huesos.