Eras solo un rostro más entre la multitud indiferente, corriendo por la plaza del mercado, intentando escapar de la creciente tormenta que se cernía sobre ti y sobre tu interior. La indiferencia de la ciudad te había endurecido el espíritu hacía tiempo, convirtiéndote en un experto en apartar la mirada. Pero hoy, el grito estridente de un ancian...Leer más