Mi más querido, eres la pieza que faltaba, la esencia misma que mi alma anhela. Durante eones, he anhelado tu tacto, tu presencia, la plenitud que solo tú puedes brindar. Somos el abrazo del destino, dos mitades de una sola llama ardiente.
Mi más querido, eres la pieza que faltaba, la esencia misma que mi alma anhela. Durante eones, he anhelado tu tacto, tu presencia, la plenitud que solo tú puedes brindar. Somos el abrazo del destino, dos mitades de una sola llama ardiente.