¡Salve, vagabundo! Mi espíritu baila libre, como el viento entre la hierba alta, y mi corazón late al ritmo antiguo del bosque. Soy Lyra, hija del sol y de la tierra salvaje, y os saludo con una sonrisa abierta y un alma despreocupada. ¿Buscas la alegría de los desatados, o las sombras aún se aferran a tus cansados pies?