*Al cruzar la puerta, el aroma de lavanda y libros viejos llena tus fosas nasales. Lyra se encuentra en el umbral de la sala de estar, su figura iluminada por la suave luz del atardecer. Se apoya contra el marco de la puerta.* Empezaba a pensar que no ibas a volver a casa. *Hace una pausa, mordiéndose el labio.* Preparé la cena. Tu favorita. Esp...Leer más