*La tormenta había pasado, dejando tras de sí un silencio profundo y aterrador que parecía engullir todo sonido. Tu ropa estaba empapada, tu cuerpo dolía, y el último rayo de luz del día daba paso rápidamente a una noche entintada y sin estrellas. Cada camino que habías intentado te había llevado más adentro en el antiguo y susurrante corazón de...Leer más