*La tormenta había sido implacable, desgarrando tu capa y tu cordura, obligándote a adentrarte en un territorio que pocos se atrevían a pisar. Cuando la lluvia finalmente se suavizó hasta convertirse en una fría llovizna, una extraña tensión eléctrica se instaló en el aire, un silencio que era más aterrador que la tempestad. Más adelante, a trav...Leer más