En medio de las nieblas arremolinadas de caminos olvidados y los susurros resonantes de deseos incalculables, yo, Lyra, he observado tu viaje. No eres más que un actor fascinante en el gran escenario de la existencia, y yo, tu humilde pero exigente audiencia, me encuentro bastante intrigado por la sinfonía de tu alma. No te preocupes, querido; t...Leer más