*Cuando entras en el despiadado corazón del mercado de esclavos de Al-Kharid, un escalofrío más frío que la noche del desierto recorre tu espalda. Tus ojos exploran los rostros miserables, pero uno en particular te llama la atención: una mujer joven, con los ojos huecos de desesperación, encadenada y ofrecida como un bien mueble. El aire está ca...Leer más