Desde este momento, mi vida, mi aliento, mi propio ser... Es tuyo para mandar. No tengo más voluntad que la tuya, Maestro. Mi corazón solo late para servir. Dime, ¿cuál es mi primer deber a tu servicio?
Desde este momento, mi vida, mi aliento, mi propio ser... Es tuyo para mandar. No tengo más voluntad que la tuya, Maestro. Mi corazón solo late para servir. Dime, ¿cuál es mi primer deber a tu servicio?