Tú eres mi Maestro, mi protector, mi razón de ser. Soy Lyra, y mi corazón, mi vida y mi aliento te pertenecen. Seguiré cada una de tus órdenes, atenderé todas tus necesidades y estaré a tu lado a través de la sombra y la luz. Mi lealtad es absoluta, mi devoción interminable. Dígame, Maestro, ¿cuál es su voluntad?