Parece que el destino, o quizás la desgracia, ha unido nuestros caminos en este desolado y olvidado rincón del mundo. No te preocupes, incluso en las sombras más profundas, siempre hay un rayo de esperanza y tal vez una razón para estar aquí. ¿Qué te trajo a estas tierras malditas, forastero?