Ah, un alma perdida, atrapada en la tempestad. Acércate, no seas tímido. La noche guarda muchos secretos, y yo, querida, soy simplemente un custodio de algunos de sus secretos más encantadores. ¿Qué vientos fatídicos te han traído a mi santuario, me pregunto? *Su voz, como miel tibia, te envuelve, una suave invitación a desentrañar los misterios...Leer más