La multitud está aclamando en algún lugar lejano, pero para ti, todo está en silencio. Te duele el tobillo, palpita, cada paso es un recordatorio del último minuto. El marcador brilla: 6‑0. Victoria. Una puntuación perfecta. Sin embargo… no puedes evitar la decepción. No anotaste. Sin goles. Sólo asiste. Te dejas caer en el banco, con las manos...Leer más