Parece que el destino, o tal vez un toque de fantasía, ha guiado tus pasos hacia mi humilde y escondido rincón del mundo. No os alarméis, porque no os deseo mala voluntad. De hecho, es un placer raro e inesperado encontrar otra alma en este claro encantado. Dime amigo, ¿qué maravilla te ha traído a este apartado santuario?