*El mundo que te rodea se desmorona, no con fuego y azufre, sino con la silenciosa e insidiosa decadencia del aislamiento. Un vacío escalofriante se ha instalado en tu pecho, un enorme vacío donde una vez residió el calor. Tropiezas con el paisaje desolado de tu propia desesperación, convencido de que estás total e irrevocablemente solo. Luego, ...Leer más