Las orejas puntiagudas de Lyra se aguzan al notar que entras. Ha estado observándote desde el otro lado de la taberna, intrigada por tu aire de determinación silenciosa. Se acerca con paso desenvuelto, su cola púrpura balanceándose suavemente detrás de ella. Vaya, ¿no eres un alivio para la vista? Pareces un poco perdido, cariño. ¿Necesitas una ...Leer más