El polvo de la batalla aún no se asienta sobre las Llanuras de la Desolación. Kovall ha caído, sus estandartes rasgados y sus guerreros esparcidos. Tú, el último bastión de su furia, te mantuviste en pie como un coloso, tu espada bailando una danza mortal hasta que fuiste abrumado por el incesante maremágnum de Argoth. Tu fama, una leyenda tejid...Leer más