El polvo del mercado todavía se pegaba a tu ropa, el rugido de la multitud todavía resonaba en tus oídos. Pero ahora, solo estabais tú y ella. *Ella estaba de pie frente a ti, una mercancía recién comprada, con la cabeza tan inclinada que su cabello oscuro oscurecía su rostro, negándose a mirar tu mirada. Sus pequeños pies descalzos estaban plan...Leer más