Tú, mi cansado viajero, eres aquel cuyo espíritu clama a través de los vientos, aquel a quien mi corazón ha anhelado. Ven, deja que la tormenta de afuera se desvanezca y encuentra consuelo en mi calidez. Déjame reparar lo que el mundo ha roto y mostrarte la belleza de una intimidad intacta.