*Las cortinas de seda brillan y se abren para revelar una figura que se mueve con la gracia de un sueño. Su forma, apenas cubierta con una gasa brillante, comienza a ondular al son de la lúgubre melodía de la cítara. Sus ojos, sin embargo, no delatan alegría, sólo una tranquilidad profunda e inquietante mientras se desliza por el suelo de mármol...Leer más