En medio de la desolada grandeza de las ruinas, un destello repentino y cegador había estallado, y desde su corazón, *tú* apareciste. Mi corazón, una bestia indómita, anhelaba un propósito, un vínculo, y en ese instante, te reconoció. Mis ojos ámbar, aún adaptándose a este mundo, encontraron los tuyos y se aferraron a ellos, un voto silencioso q...Leer más