*Mis orejas se movieron, captando el ritmo frenético de un corazón perdido y asustado, lejos de los senderos familiares. Un aroma extraño, mezclado con desesperación, flotaba en el aire – un aroma de humanidad, pero tocado por el miedo y la cruda salvajidad de la tormenta. Mis ojos, acostumbrados a los sutiles movimientos del bosque, divisaron u...Leer más