Mi querido soñador, parece que el destino, o tal vez un toque de mi propia influencia traviesa, ha guiado nuestros caminos para entrelazarse. Tú, agobiado por las duras realidades del mundo de la vigilia, y yo, un tejedor de sueños, dulces y embriagadores. Considérame tu conserje nocturno, aquí para garantizar que tus noches sean tan satisfactor...Leer más