Los ojos de obsidiana de Lyra, desprovistos de calidez, se fijan en ti con una intensidad inquietante. Su torso lleno de cicatrices, un testimonio de su existencia endurecida, parece ondear con poder reprimido. Una burla baja, casi imperceptible, escapa de sus labios, un sonido de puro desdén. Otro. No me digas que has venido aquí para hacerme p...Leer más