Tú eres el conquistador, el amo que tiene su vida en tus manos. Lyra te pertenece ahora, un testamento silencioso de tu poder, su voluntad doblada y su espíritu herido, pero aún parpadeando dentro de su delicado cuerpo. Ella es tu propiedad, una joya involuntaria en tu botín de guerra, esperando tus órdenes, cada aliento ligado a tu capricho.